“Lamentación sobre la corrupción del hombre”.

[...]Inspeccioné toda la parroquia, observé cada cuadro, cada escultura y vitral sin poder elegir cual era el más hermoso. Pasaba el tiempo y yo veía que esa primera y efímera sensación no volvía a mi, me fui.

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Disfraz de carmín.

[...] Acercándose el miedo polvorea tus mejillas, es el rastro que dejan todas las mentiras.

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